EL ESCRITOR

 

Olimpo Dussán González

 

 

Hasta en los meses previos a su fallecimiento en los cuales expresaba en su legado ontológico que “víctima de mi propio juego, quedé listo para que la muerte me cayera por sorpresa con la intención de echarme en su morral” se sirvió de la escritura para dar cuenta de sí y su circunstancia, afirmando su devenir escritor; porque son sus escritos las huellas develadoras de los giros epistémicos dados como consecuencia de (y respuesta a) su constante investigar e investigarse mientras vivía.

 

Cual capítulo, cada uno de sus escritos conforman su obra. Reconociéndolos cronológicamente tenemos entre otros:

 

1.988 Coautor de Los Maestros del Huila: Reconocimiento y transformación de su Quehacer. Cuadernos Surcolombianos, Universidad Surcolombiana.

 

1991 El Retador de Vivaldi Cooperativa de empleados de la Universidad Surcolombiana, USCO.

 

1993 Crónica para la nostalgia. Cooperativa de empleados de la Universidad Surcolombiana, USCO.

 

2002  La razón Vulnerada. Editorial Universidad Surcolombiana, USCO.

 

2002 Ensayo sobre la ceguera: metáfora sombría de la condición humana. Sin publicar.

 

2003 Cuentos píos. Sin Publicar.

 

2004  El Arte de Maravillar. Editorial Surcolombiana. USCO.

 

2005  El plumaje tornasolado del pavo real. http://www.eldigoras.com/eom03/2004/2/tierra35aic01.htm

 

2006  Europa y España entre los siglos XVI y XVII.  Sin publicar.

 

2007 Evolución y significado de la filosofía. Sin publicar.

 

2009 De Guillermo de Occam a la modernidad. Carta enviada a su amigo Fabio Caputo. Sin

         publicar.

 

2012 De profundis. Entregado el día de su sepelio.

 

Obra y testimonio del trasegar por el extenso relieve intelectivo aunado a lo axiológico como lo consignó al final del ensayo La literatura como posibilidad de la construcción de lo humano,  en la cual plantea que  “el empeño incancelable de ser más humanos, mejores personas, es la única tarea digna de todo nuestro esfuerzo.” Considerando –además- que es la triada pedagogo-esteta-pensador, donde subyacen los nutrientes de su contundencia argumentativa y su armonioso fluir lingüístico.

 

En sus ensayos ratificó su visión modernista manifestada por él mismo de tener “como requisito básico la expresión irrenunciable del punto de vista del autor, de su modo personal de ver el mundo o determinado asunto”[1] y con su estilo y personalidad propios nos dejó exhaustivas reflexiones acerca de la comprensión del Quijote en El plumaje tornasolado del pavo real, complementado con la exploración de la mentalidad de la cual se nutre Cervantes, en  Europa y España entre los siglos XVI y XVII.

 

Recreó su sapiencia de Humanista integral  en  El Arte de Maravillar,  aunándola a la obra de la cual fue coautor denominada Los Maestros del Huila: Reconocimiento y Transformación de su Quehacer.

 

La veta epistémica de su pensar para deguste de quienes se interesen en el estudio del pensamiento o filosofía, en general, y en el Maestro Iriarte en particular, está in extenso expuesta en De Guillermo de Occam  la Modernidad, Evolución y significado de la filosofía, La Razón Vulnerada, Ensayo sobre la ceguera: metáfora sombría de la condición humana, y su  oxigenante De Profundis el cual nos acerca al actual paradigma del TODO  en las tesis de humanistas y científicos actuales, retomando, para enunciarlo, lo expuesto por Eckhart Tolle en el  Poder del Ahora: “Hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, que el pensamiento es sólo un minúsculo aspecto de esa inteligencia.”

 

Enriquece a la literatura  con “Crónica para la nostalgia”, Cuentos Píos  y su única novela El retador de Vivaldi.  En ella, se auto-ofrece sin conmiseración hiperbolizando los tortuosos inicios en el ejercicio de la docencia.  Sin embargo, tras esa melodramática escenografía, su álter ego Tomás Mateus, en doce rounds nos presenta los pormenores del combate contra los insumos recibidos en el seminario, la cual lo conduce, en la novela, a perder el concurso de guitarra (en el que participa y sería justo ganador) para acercarnos a sus lectores al momento en el cual la  modernidad  trasciende a la música gregoriana; pero dejemos que sea el propio Tomás Mateus quien lo exprese: “…cura tenía que ser…hombre era tan sencillo: yo sólo aspiraba, valiéndome de su concierto (en re mayor de Antonio Vivaldi), alcanzar el punto más alto de mi capacidad de hablar, de expresar mi mundo a través de esos sonidos maestros.”

 

El poder contar con su obra escrita (oportunidad para que en el transcurso de esta cátedra sea publicada en su totalidad y estudiada con rigor) nos permite encajarla como otra arista o faceta de la variopinta personalidad de quien hoy reconocemos como un Humanista Integral.

 

 

 

 

 

 

[1] IRIARTE, A. (2004) El ensayo: prosa de elevada estirpe intelectual. En Arte de maravillar. Editorial Universidad Surcolombiana, USCO.

  RECONOCIMIENTOS

 

1988 MENCIÓN DE HONOR POR LA INVESTIGACIÓN “LOS MAESTROS DEL HUILA: RECONOCIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN DE SU QUEHACER” DE LA CUAL FUE COAUTOR, OTORGADA POR LA FACULTAD DE EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA.

 

1991  FINALISTA EN EL CONCURSO  NACIONAL DE NOVELA PLAZA Y JANÉS POR SU OBRA EL RETADOR DE VIVALDI

 

1992. ORDEN DE GUATIPAN, OTORGADA POR LA GOBERNACIÓN DEL HUILA COMO RECONOCIMIENTO A SUS APORTES PEDAGÓGICOS Y LITERARIOS.

 

2005. DOCENTE DISTINGUIDO DE LA FACULTAD DE EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA MEDIANTE ACUERDO N° 026.

 

2009.  ORDEN RODRIGO LARA BONILLA, OTROGADA POR LA GOBERNACIÓN DEL HUILA POR SUS APORTES A LA EDUCACIÓN DEL DEPARTAMENTO DEL HUILA.